El debate sobre el olvido en internet también supone mirar bajo otra luz el tema de la identidad. Hasta hace unos años, uno podía ser un contable respetado de lunes a viernes y un payaso infantil los fines de semana. Nadie tenía por qué enterarse. Pero ahora se ha vuelto cada vez más difícil mantener relación con nuestras múltiples identidades que antes estaban claramente separadas. "Antes podíamos tener el control de cómo nuestra personalidad se desarrollaba en distintos contextos, en distintas épocas. Pero ahora, con la expansión de las redes sociales y de internet, ya no es tan evidente tener identidades segmentadas: la idea de que seamos una persona en casa, otra en el trabajo, en la familia, con los amigos, es insostenible. Si las personas usan una única plataforma para poner al día sobre todo lo que hacemos, el argumento de que podamos mantener personalidades diferentes, de alguna manera, decae", dice Sam Gosling, profesor de psicología en la Universidad de Texas que ha estudiado el tema.

Su tesis es que entre el yo virtual y el real en el futuro no va a haber ninguna diferencia. Existen más de 700 millones de personas que tienen perfiles en Facebook: para Gosling, no están muy lejos de la verdad. Después de llevar a cabo una investigación en EE.UU., este experto ha llegado a la siguiente conclusión: "Mirar Facebook es una manera efectiva de aprender sobre cómo es una persona. Hemos comprobado que las impresiones basadas en redes sociales son ajustadas y no influidas por una idealización excesiva", asegura. En resumen: puede que en nuestra vida actuemos de distintas maneras.

Pero, debido a internet, todas nuestras identidades aparecen ahora a la luz pública comoun conjunto. Un dibujo esquizofrénico que, sin embargo, refleja muy bien nuestra personalidad.

"El yo virtual" lavanguardia.es